Vicky Terrazas rompe el silencio: el secreto que todos sospechaban

A los 48 años, la poderosa voz de Los Horóscopos de Durango, Vicky Terrazas, ha decidido hacer algo que nadie esperaba: contarlo todo.
Después de años de rumores, silencios y especulaciones, la cantante finalmente admitió lo que todos sospechaban, dejando al público en shock.

Con lágrimas en los ojos y una serenidad que sólo da el tiempo, la intérprete de Antes muerta que sencilla rompió el silencio en una entrevista que cambiará para siempre la forma en que el público la ve.

He vivido entre luces, aplausos y sombras que pocos conocen. Y ya no quiero callar más.

Así comenzó una confesión tan cruda como valiente.


🌹 “No todo fue fama ni felicidad”

Desde muy joven, Vicky Terrazas se convirtió en un símbolo de poder femenino dentro del regional mexicano. Su voz, su presencia y su fuerza sobre el escenario la convirtieron en una de las artistas más queridas del género.
Pero detrás de las luces, había algo más.

—La gente veía a la cantante sonriente, la que hacía bailar a todos —dijo—. Pero detrás del maquillaje había una mujer rota.

Durante la entrevista, Vicky reveló que ha cargado durante años con dolores, traiciones y silencios que la marcaron profundamente.
Y por primera vez, decidió nombrar a las cinco personas que —según sus palabras— “nunca merecieron mi perdón”.


1️⃣ “El hombre que destruyó mi confianza”

El primer nombre fue el de un amor del pasado, alguien que marcó un antes y un después en su vida.
—Pensé que era el amor de mi vida —confesó—. Me prometió lealtad, pero me traicionó en todos los sentidos posibles.

Según la cantante, esa relación la dejó emocionalmente destrozada.
—Me hizo creer que sin él no valía nada. Me manipuló, me mintió, me rompió el alma.

Durante años, Vicky guardó silencio por miedo a ser juzgada.
—La gente piensa que las mujeres fuertes no lloramos, pero yo lloré hasta vaciarme —dijo—. Y aún así, me volví a levantar.


2️⃣ “El productor que quiso controlarme”

El segundo nombre fue el de un productor musical que intentó imponerle su visión artística y personal.
—Creía que podía decirme cómo cantar, cómo vestirme, incluso cómo debía comportarme —recordó—. Intentó comprar mi libertad a cambio de fama.

Vicky explicó que durante un tiempo soportó su presión por miedo a perder oportunidades.
—Era joven, confiada. Pero un día me di cuenta de que no valía la pena vender mi esencia por un contrato.

Con voz firme, agregó:
—No lo perdono porque quiso apagar lo que me hacía única. Y eso, en el arte y en la vida, es imperdonable.


3️⃣ “La amiga que me traicionó por envidia”

El tercer nombre pertenece a una mujer con la que compartió escenario, amistad y sueños.
—Éramos inseparables. Hasta que la fama la cambió —contó—. Me criticó a mis espaldas, filtró cosas privadas y me hizo quedar mal frente a gente que yo amaba.

La traición de esa amiga fue uno de los golpes más duros que Vicky recuerda.
—Nunca lo vi venir. Me dolió más que cualquier desamor.

A pesar de eso, asegura que no guarda odio, sólo decepción.
—El perdón no es para todos —dijo con frialdad—. A algunos se les desea suerte, pero desde lejos.


4️⃣ “Un familiar que me dio la espalda”

El cuarto nombre fue el de alguien de su propio entorno familiar.
—Cuando la vida me puso a prueba, esa persona me abandonó —confesó—. En lugar de ayudarme, me señaló. En lugar de abrazarme, me juzgó.

Con lágrimas contenidas, Vicky reconoció que esa herida todavía duele.
—El dolor de una traición familiar no se supera, sólo se aprende a vivir con él.

Y añadió con firmeza:
—A veces la familia no se mide por la sangre, sino por la lealtad.


5️⃣ “Yo misma”

El último nombre fue el más inesperado.
—La quinta persona a la que no he perdonado soy yo —dijo con un suspiro profundo—. Por haberme callado tanto, por haber dejado que me hicieran daño, por haber dudado de mi poder.

Durante años, Vicky intentó ser la mujer que todos esperaban: fuerte, sonriente, inquebrantable.
—Pero nadie sabía que a veces quería rendirme —confesó—. Que me cansé de cargar con todo, de ser la voz que siempre debía sonar perfecta.

Hoy, dice, está aprendiendo a perdonarse, pero no olvida los momentos en los que se traicionó a sí misma por complacer a los demás.


💔 “El precio de la fama”

A lo largo de su carrera, Vicky Terrazas ha sido testigo del costo de vivir bajo los reflectores.
—La fama te da todo y te quita lo más importante: la paz —reflexionó—. Te convierte en un personaje que a veces ni tú reconoces.

Dijo que muchas personas la usaron para subir, pero pocas se quedaron cuando ella cayó.
—Aprendí que el éxito no se mide en aplausos, sino en las noches que puedes dormir tranquila.


🌙 “No todo lo que brilla es oro”

Durante la entrevista, Vicky habló con una mezcla de nostalgia y madurez.
—A veces la gente me dice: “¡Qué vida tan increíble tienes!”. Y sí, ha sido increíble, pero también ha sido solitaria, difícil y dolorosa.

Contó que los escenarios fueron su refugio y su terapia.
—Cuando canto, saco todo lo que no puedo decir —explicó—. Cada nota es una lágrima que no dejo caer frente al público.

Y luego añadió una frase que se volvió viral en redes:

La música me salvó del silencio, pero también me enseñó a gritar sin miedo.


🌹 “No busco venganza, busco paz”

Cuando le preguntaron si algún día podría perdonar a esas cinco personas, Vicky fue tajante.
—No. El perdón no siempre libera. A veces perdonar es traicionarte a ti misma.

Explicó que, en lugar de buscar reconciliaciones, hoy busca equilibrio.
—No quiero venganza, quiero paz. Y esa paz llega cuando cierras la puerta correcta, aunque duela.


✨ Epílogo: la voz de una mujer libre

A sus 48 años, Vicky Terrazas no sólo sigue siendo una de las voces más potentes del regional mexicano: ahora también es una mujer más sabia, más auténtica y más dueña de su historia.

—Ya no vivo para gustarle a los demás —dijo con una sonrisa—. Vivo para no fallarme a mí misma.

Y antes de despedirse, dejó una última frase que resume su renacer:

Me tomó años entender que el perdón no se ruega… se gana. Y algunos nunca lo merecieron.


A los 48 años, Vicky Terrazas finalmente admitió lo que todos sospechaban:
Que detrás de la artista hay una mujer de carne, fuego y verdad,
una mujer que ya no teme decir lo que siente…
y que canta, por fin, para ella misma.