A sus 59 años, Viviana Gibelli revela los nombres que más detesta

Durante décadas, Viviana Gibelli ha sido sinónimo de elegancia, carisma y profesionalismo en la televisión venezolana. Actriz, animadora, empresaria y madre, ha construido una carrera impecable frente a las cámaras. Sin embargo, detrás de su sonrisa luminosa y su energía positiva, hay una historia de decepciones, heridas y silencios que muy pocos conocían.

Ahora, a sus 59 años, Viviana decidió hablar sin filtros. En una entrevista íntima, la presentadora confesó que, aunque ha perdonado mucho en su vida, hay cinco personas a las que jamás podrá perdonar. Sus declaraciones han causado un terremoto mediático y encendieron las redes sociales.


“No soy rencorosa, pero tampoco ingenua”

Con su característica seguridad, Viviana comenzó diciendo algo que dejó al público sorprendido:

“No soy rencorosa, pero tampoco ingenua. Hay gente que me ha hecho daño y que no merece volver a tener un espacio en mi vida.”

La presentadora aclaró que no habla desde el resentimiento, sino desde la honestidad.

“He guardado silencio por años, pero llega un punto en el que necesitas limpiar el alma. Y hablar también es sanar.”


1. “La amiga que me traicionó en el momento más difícil”

El primer nombre pertenece a una mujer que, durante años, fue una de sus mejores amigas.

“Era como una hermana para mí. Compartimos todo: alegrías, lágrimas, secretos… hasta que me traicionó.”

Viviana reveló que esa persona la abandonó cuando más la necesitaba.

“Cuando pasé una de las etapas más duras de mi vida, ella me dio la espalda. Y lo peor: habló mal de mí a mis espaldas.”

Aunque no reveló su identidad, sus palabras fueron contundentes.

“Perdoné, pero no olvidé. A veces las decepciones son necesarias para entender quién realmente te quiere.”


2. “Un productor que me quiso destruir”

El segundo nombre pertenece a un productor con quien trabajó en televisión.

“Me humilló, me trató con desprecio y quiso hacerme sentir que sin él no era nadie.”

Viviana contó que aquel hombre utilizó su poder para intentar manipularla.

“Era la época en que el abuso de poder era común. Muchas callamos por miedo, pero hoy sé que debí hablar antes.”

Con voz firme, añadió:

“No me venció. Me fui, construí mi propio camino y sigo aquí. Él, en cambio, ya no tiene ni respeto ni credibilidad.”


3. “La persona que me robó y se hizo la inocente”

El tercer nombre fue, según sus palabras, “una traición inesperada”.

“Confié en ella, le abrí las puertas de mi casa y de mi empresa. Y un día descubrí que me robaba.”

La presentadora relató que fue un golpe muy duro porque se trataba de alguien a quien consideraba parte de su círculo más íntimo.

“Me dolió más la mentira que el dinero. La confronté y me juró que no había sido ella, pero las pruebas eran claras.”

Esa experiencia la hizo ser más cautelosa.

“Después de eso, aprendí que la confianza es un lujo que no todo el mundo merece.”


4. “El amor que me rompió el corazón”

El cuarto nombre pertenece a un hombre con el que tuvo una relación sentimental.

“Creí en él, le entregué todo, pero me traicionó con otra persona. No fue solo una infidelidad, fue una decepción profunda.”

Viviana reconoció que ese episodio la hizo desconfiar del amor durante mucho tiempo.

“Me costó perdonarme por haber permitido tanto. Pensé que el amor era aguantar, y me equivoqué.”

Sin embargo, aseguró que esa herida la hizo más fuerte.

“No lo odio, pero no le deseo suerte. Simplemente no existe para mí.”


5. “Una colega que intentó destruir mi reputación”

El último nombre fue, quizá, el más impactante. Viviana reveló que una colega del medio televisivo intentó difamarla públicamente.

“Inventó cosas terribles sobre mí, diciendo que yo usaba mi fama para ganar privilegios. Fue doloroso, porque mucha gente le creyó.”

A pesar de la herida, Viviana dijo que nunca respondió con odio.

“El tiempo pone a cada quien en su sitio. Hoy sigo trabajando, y ella… bueno, ya nadie la recuerda.”

Con una sonrisa irónica, agregó:

“A veces, la mejor venganza es el silencio y el éxito.”


“En este medio hay máscaras, y yo ya aprendí a reconocerlas”

Durante la entrevista, Viviana reflexionó sobre lo difícil que es mantenerse en la industria del entretenimiento sin perder la esencia.

“En este medio hay máscaras. Gente que te sonríe frente a las cámaras y te clava un puñal en los camerinos.”

Dijo que su mayor aprendizaje fue no confiar ciegamente.

“De joven creía que todos eran mis amigos. Hoy sé que los verdaderos se cuentan con una sola mano.”


“No soy perfecta, también he fallado”

Con humildad, la animadora reconoció que ella también ha cometido errores.

“He tomado decisiones equivocadas, he confiado en personas que no debía, y también he fallado.”

Pero aclaró que siempre ha actuado con el corazón.

“Si hice daño, nunca fue intencional. Y a quien haya herido sin querer, le pido perdón.”


“El perdón no siempre significa reconciliación”

Al ser cuestionada sobre si estaría dispuesta a reconciliarse con alguno de esos cinco nombres, Viviana fue categórica.

“Perdonar sí, reconciliarme no. El perdón libera, pero volver a confiar te puede volver a destruir.”

Explicó que hablar no fue un acto de venganza, sino una forma de soltar el peso que llevaba por años.

“Callar duele más que hablar. Hoy me siento ligera, en paz y con la conciencia limpia.”


“A mi edad, solo quiero rodearme de amor”

Viviana también habló del presente con serenidad y madurez.

“A mis 59 años no busco fama, busco paz. No me interesa la competencia ni las apariencias.”

Confesó que su prioridad son sus hijos y su bienestar emocional.

“Ellos son mi motor. Todo lo que hago, lo hago por ellos.”

Dijo que su filosofía de vida ahora es simple: “quedarse solo con quien te da amor sincero.”


Epílogo: la fortaleza de una mujer real

A sus 59 años, Viviana Gibelli no solo es una figura admirada, sino también un ejemplo de resiliencia.
Su testimonio no fue un acto de odio, sino una muestra de coraje y autenticidad.

“No guardo rencor, pero tampoco me olvido de quien me enseñó a no confiar tanto.
Hablar de lo que duele no te hace débil, te hace libre.”

Con esa frase, la diva venezolana cerró una de las confesiones más sinceras de su carrera.

Y una vez más, demostró que detrás de la sonrisa perfecta y la elegancia que la caracteriza, hay una mujer que ha sabido caer, levantarse y seguir brillando sin miedo.

Porque las grandes mujeres —como Viviana— no se vengan: simplemente triunfan.