A sus 67 años, Manuel Mijares rompe el silencio y revela su verdad más íntima

Ciudad de México.— Ícono de la música romántica y voz inconfundible de generaciones, Manuel Mijares decidió romper el silencio y hablar desde un lugar distinto: el corazón.
A sus 67 años, el artista, que ha llenado escenarios por más de cuatro décadas, abre su alma para reflexionar sobre su vida, sus amores, su carrera y el paso del tiempo.
Con una mezcla de serenidad y gratitud, comparte la verdad que todos sospechaban, pero que nunca había dicho en voz alta.

“He tenido todo, pero lo más importante no es lo que logré, sino lo que aprendí. Y aprendí a estar en paz conmigo.”

Su tono es pausado, firme, lleno de sabiduría. El cantante que alguna vez hizo suspirar al continente entero con El privilegio de amar hoy se muestra más humano, más sencillo y más real que nunca.


🎤 “La fama fue un regalo… y también una prueba”

Manuel Mijares sabe lo que significa el éxito. Desde sus inicios en los años ochenta, su voz se convirtió en sinónimo de romanticismo y elegancia.

“Cuando eres joven y todo te sonríe, no te das cuenta de lo rápido que pasa. Crees que la fama es eterna, pero no lo es.”

Admite que los años de mayor exposición fueron tan intensos como agotadores.

“Vivía en aviones, en escenarios, en entrevistas. Era maravilloso, pero también solitario. Cuando se apagan las luces, el silencio te confronta.”

Con una sonrisa melancólica, agrega:

“El escenario es un lugar mágico, pero también puede volverse un refugio. Cantar me salvó más veces de las que puedo contar.”


💔 “El amor también me enseñó”

Cuando se le pregunta por el amor, Mijares suspira con una mezcla de nostalgia y gratitud.

“He vivido historias hermosas, y también despedidas dolorosas. Pero el amor siempre me dejó algo bueno, incluso cuando dolía.”

Sin mencionar nombres, hace alusión a su relación más conocida.

“El amor no termina porque dos personas tomen caminos distintos. A veces el cariño se transforma, pero no desaparece.”

Explica que, con los años, ha aprendido a entender el amor de una forma distinta.

“De joven buscas intensidad; con la madurez, buscas paz. Y cuando tienes paz, todo se acomoda.”

Sus palabras reflejan madurez y aceptación.

“No hay amores fallidos, hay amores que te enseñan.”


🌹 “Ser padre fue mi mejor papel”

El cantante sonríe cuando se le pregunta por sus hijos.

“Ser papá fue lo más grande que me pasó. Nada se compara con eso.”

Habla con orgullo y ternura de José Manuel y Lucerito, los hijos que comparte con Lucero.

“Son mi alegría, mi equilibrio. Verlos crecer y triunfar a su manera me llena el alma. Yo les enseño cosas, pero ellos también me enseñan todos los días.”

Confiesa que la paternidad lo hizo replantearse muchas cosas.

“Te das cuenta de que lo más importante no son los conciertos ni los premios, sino los momentos. Esas pequeñas cosas que no se repiten.”


💫 “Lo que todos sospechaban era verdad…”

Con mirada tranquila, Mijares aborda el tema que da título a esta conversación.

“Sí, lo que todos sospechaban era cierto: detrás del artista hay un hombre que también tuvo miedo, que se equivocó, que perdió, pero que nunca dejó de creer.”

Explica que durante años proyectó una imagen de fortaleza y control.

“La gente me veía tranquilo, seguro, feliz. Pero hubo momentos en los que no lo estaba. Aprendí a no mostrar mis batallas porque creía que tenía que ser perfecto.”

Hoy, sin embargo, ha aprendido a mostrarse vulnerable.

“La perfección no existe. Y la verdad es que la vida me ha golpeado, pero también me ha premiado con cosas maravillosas.”


🌿 “Aprendí a disfrutar la soledad”

A sus 67 años, Mijares asegura que ha encontrado un equilibrio en la soledad.

“La soledad puede ser tu enemiga o tu maestra. En mi caso, fue maestra. Me enseñó a escucharme, a conocerme, a valorar el silencio.”

Cuenta que ahora disfruta de los momentos tranquilos: leer, caminar, componer sin prisa.

“Cuando eres joven, todo es velocidad. Con los años aprendes que la vida se saborea mejor despacio.”

Sonríe con complicidad.

“Ahora ya no busco llenar los espacios, busco disfrutarlos.”


🎶 “La música me salvó muchas veces”

Hablar de música es hablar de su esencia.

“La música fue mi refugio cuando el mundo se hacía difícil. Cada canción fue una forma de sanar, de expresar lo que no podía decir con palabras.”

Mijares revela que, incluso en sus momentos más complicados, su pasión por cantar nunca se apagó.

“He tenido noches duras, pero subirme al escenario siempre fue mi cura. Cantar es mi manera de seguir agradeciendo.”

Confiesa que su relación con la música ha cambiado con el tiempo.

“Antes cantaba para complacer; ahora canto para compartir. Ya no me importa impresionar, me importa conectar.”


✨ “El tiempo no me asusta”

El paso del tiempo es un tema que el artista enfrenta con serenidad.

“No me asusta envejecer. Me asustaría no aprender nada con los años.”

Explica que la madurez le ha traído claridad.

“Ya no busco demostrar. Busco disfrutar. La juventud tiene su encanto, pero la madurez tiene su sabiduría. Hoy valoro cosas que antes ni veía.”

Asegura que, aunque el cuerpo cambia, el alma sigue viva.

“Mientras tenga voz, mientras tenga algo que decir, seguiré cantando. La edad no te apaga, te afina.”


💎 “Romper el silencio fue liberador”

Cuando se le pregunta por qué decidió hablar ahora, Mijares responde con franqueza.

“Porque durante mucho tiempo callé cosas que sentía. Siempre fui reservado, discreto. Pero entendí que compartir también ayuda a sanar.”

Dice que no se trata de revelar secretos, sino de mostrarse como es.

“Ya no quiero esconderme detrás del artista. Soy un hombre que ha vivido, que ha amado, que ha fallado, pero que sigue creyendo en la vida.”


🌙 “A esta edad, la felicidad es sencilla”

Antes de despedirse, Mijares reflexiona sobre lo que significa ser feliz a los 67 años.

“La felicidad está en lo simple: en un café por la mañana, en una charla con mis hijos, en el cariño del público. No necesito más.”

Asegura que su mayor regalo es la gratitud.

“Agradezco lo vivido, lo bueno y lo malo. Porque todo me trajo hasta aquí, a este momento de calma.”

Con una sonrisa sincera, cierra la entrevista con una frase que define su presente:

“La vida no me debe nada. Al contrario, me ha dado más de lo que imaginé.”


A sus 67 años, Manuel Mijares demuestra que la verdadera grandeza no está en la fama, sino en la capacidad de seguir amando, cantando y viviendo con verdad.
El hombre detrás de la voz romántica de toda una generación hoy se muestra más humano que nunca: maduro, agradecido y en paz.

“Si algo aprendí —dice con serenidad— es que la vida no se mide por los éxitos, sino por la gratitud.
Y yo, hoy, solo tengo eso: gratitud infinita.”