A cinco años de su muerte, la ex esposa de Manzanero revela su verdad

Han pasado ya cinco años desde que el mundo despidió a uno de los compositores más grandes de la música latina: Armando Manzanero. El hombre detrás de clásicos inmortales como Contigo aprendí, Somos novios y Esta tarde vi llover partió dejando un legado eterno… pero también una historia personal llena de misterios, silencios y heridas que hasta hoy permanecían ocultas.

Ahora, su ex esposa, después de años de mantenerse al margen de los medios, ha roto el silencio, y lo que dijo ha conmovido, sorprendido y estremecido a todos los que alguna vez admiraron al maestro y su inigualable talento.


“Callé por respeto, pero ya no más”

La mujer —quien compartió varios años de su vida junto a Manzanero— concedió una entrevista exclusiva a un medio latinoamericano. Su voz, firme pero nostálgica, resonó con la calma de quien ha guardado secretos durante demasiado tiempo.

“Callé por respeto, por amor y por miedo… pero ya no más.
Es momento de contar mi verdad.”

Con esa frase, marcó el inicio de una revelación que pocos esperaban.
A lo largo de la conversación, su relato entremezcló amor, desilusión y recuerdos que hasta ahora habían permanecido en silencio.


El amor que nació en medio de la música

“Nos conocimos en un estudio de grabación”, recordó.
“Yo era muy joven, él ya era un hombre maduro, con fama, con historia, con esa voz y esa sonrisa que desarmaban.”

Según sus palabras, su historia de amor comenzó con la misma intensidad con la que Manzanero escribía sus canciones. “Me decía que yo era su inspiración, que conmigo entendía lo que era amar sin miedo”, confesó entre lágrimas.

Durante años fueron inseparables. “Vivimos momentos maravillosos. Era un hombre detallista, apasionado, lleno de arte.”

Pero, como en una de sus propias letras, el amor comenzó a cambiar de tono.


“Detrás del genio había un hombre difícil”

La ex esposa aseguró que, pese al encanto y el talento de Manzanero, la convivencia no siempre fue fácil.

“La gente lo veía como un caballero, pero en casa era un hombre complejo, perfeccionista, de carácter fuerte. No toleraba los errores, ni los ajenos ni los propios.”

Confesó que hubo discusiones intensas, diferencias y momentos de tensión. “Amar a un genio no es fácil. Su mente nunca descansaba, y eso también te arrastra.”

Aunque dejó claro que nunca dejó de admirarlo, reconoció que el amor se fue transformando. “Pasó de ser mi refugio a ser mi tormenta.”


“Su mayor amor siempre fue la música”

La ex esposa también habló del lado más sensible y obsesivo del compositor.

“Para Armando, la música era su gran amor. Ni sus hijos, ni su pareja, ni nadie podían competir con eso. Todo lo demás quedaba en segundo plano.”

Contó que muchas veces se sintió sola, incluso estando a su lado.
“Podía estar conmigo en la misma habitación, pero su mente estaba en una melodía. Yo hablaba, y él solo tarareaba.”

Esa distancia emocional fue, según ella, una de las razones por las que su relación terminó. “Nunca lo dejé de amar, pero entendí que no podía seguir compitiendo con sus canciones.”


La ruptura que cambió sus vidas

Cuando finalmente decidieron separarse, el proceso fue doloroso y mediático. “Los medios dijeron muchas cosas, inventaron otras. Pero nadie sabe lo que realmente vivimos.”

Reconoció que su ruptura no fue por odio, sino por agotamiento. “Nos amamos, pero también nos hicimos daño. Yo necesitaba paz, y él necesitaba silencio para seguir creando.”

A pesar de la distancia, aseguró que siempre mantuvieron comunicación. “A veces me llamaba y me decía: ‘Escucha esta canción, te va a gustar’. Y yo sonreía, porque sabía que, de algún modo, aún me llevaba en sus notas.”


“Me enteré de su muerte por televisión”

Uno de los momentos más duros de su relato llegó cuando recordó el día en que supo de la muerte del compositor.

“Me enteré por televisión. No hubo una llamada, ni un aviso. Simplemente lo escuché y sentí que me arrancaban el alma.”

Contó que se encerró en su habitación y escuchó Adoro una y otra vez. “Lloré como si fuera ayer. No solo lloré por él, sino por todo lo que nunca dijimos.”

A pesar del tiempo y las heridas, dijo que nunca guardó rencor. “Armando me dio los mejores y peores años de mi vida. Pero, sobre todo, me dio canciones.”


“Su legado es eterno, pero su humanidad también tenía sombras”

La ex esposa quiso dejar claro que no busca ensuciar su memoria, sino mostrar al hombre detrás del mito.

“La gente lo idealiza, pero él también sufría, se equivocaba, tenía miedo.
No era un santo, pero tampoco un villano.”

Relató que, incluso en sus últimos años, Manzanero seguía componiendo hasta altas horas de la noche. “Era incansable. A veces no dormía, decía que la inspiración no espera.”

Según ella, el artista luchó hasta el final por mantenerse activo, incluso cuando su salud comenzaba a deteriorarse. “Murió como vivió: trabajando, soñando, creando.”


“Perdoné todo, incluso lo que no entendí”

En la parte más emotiva de la entrevista, la ex esposa reveló que antes de morir, Manzanero la llamó por última vez.

“Me dijo: ‘Gracias por no odiarme’. Yo le respondí: ‘Gracias por amarme a tu manera.’”

Contó que esa conversación fue breve, pero sanadora. “Cuando colgó, sentí que cerrábamos un ciclo. No lo sabía, pero fue la última vez que escuché su voz.”

Asegura que ese momento le permitió perdonar todo lo vivido.
“Perdoné las ausencias, los silencios, las palabras duras. Al final, solo quedó la gratitud.”


“Si hoy pudiera hablarle, le diría que lo entiendo”

Al cierre de la entrevista, su voz se quebró.

“Si hoy pudiera hablarle, le diría que lo entiendo. Que ya no le guardo dolor. Que gracias a él aprendí lo que es amar intensamente y sobrevivir al amor.”

También dejó un mensaje para quienes idealizan las relaciones:

“Los grandes amores no siempre terminan felices. A veces terminan con respeto, y eso también es amor.”


Epílogo: el eco de una historia eterna

A cinco años de su partida, Armando Manzanero sigue vivo en sus canciones, en las historias que marcó y en los corazones que tocó.
Y aunque su ex esposa decidió romper el silencio, su testimonio no fue una acusación, sino un homenaje: el retrato de un amor imperfecto, humano y eterno.

“Él fue mi canción más hermosa —dijo ella al final—,
aunque también la que más me dolió cantar.”