A los 67 años y ya casado, Manuel Mijares habla desde el corazón y revela su verdadero amor, dejando una reflexión inesperada sobre la vida, el tiempo y las decisiones que marcan para siempre.
Durante más de cuatro décadas, Manuel Mijares ha sido una de las voces más reconocidas y respetadas de la música en español. Sus canciones acompañaron historias de amor, despedidas y reencuentros de varias generaciones. Sin embargo, mientras su carrera se desarrollaba bajo los reflectores, su vida emocional transitó siempre por un camino mucho más reservado.
Hoy, casado a los 67 años, Mijares sorprendió al público no con un anuncio espectacular, sino con una confesión íntima y reflexiva: habló de lo que considera su verdadero amor. Y lo hizo sin escándalos, sin nombres innecesarios y sin intención de reescribir el pasado.

Un artista que siempre protegió su vida privada
A diferencia de muchas figuras públicas, Manuel Mijares aprendió temprano a separar la fama de la intimidad. Aunque sus canciones desnudan emociones profundas, él rara vez trasladó su vida personal a los titulares.
“Hay sentimientos que se cantan y otros que se cuidan en silencio”, habría comentado en más de una ocasión. Esa filosofía explica por qué su reciente declaración causó tanto impacto: no por lo que reveló, sino porque decidió revelarlo.
Casarse a los 67: una decisión consciente
Para Mijares, el matrimonio en esta etapa de la vida no representó una meta tardía ni un acto impulsivo. Fue, según explicó, una elección tomada desde la calma y la claridad que solo da la experiencia.
A los 67 años, aseguró, ya no se vive para cumplir expectativas ajenas. Se vive para ser coherente con lo que se siente.
“No me casé por miedo a estar solo”, expresó con serenidad. “Me casé porque entendí qué tipo de amor quería vivir”.
¿Qué quiso decir con “su verdadero amor”?
La frase despertó curiosidad inmediata. Muchos esperaban una revelación romántica tradicional. Sin embargo, la confesión de Mijares fue más profunda y, para algunos, inesperada.
El cantante explicó que su verdadero amor no se limita a una persona específica, sino a una forma de amar que aprendió con los años: un amor basado en la paz, el respeto y la libertad emocional.
“Mi verdadero amor es la tranquilidad”, confesó. “Llegar a casa y no tener que fingir”.
Amar sin idealizar
Mijares habló con honestidad sobre cómo cambió su manera de entender el amor. Reconoció que, durante años, confundió intensidad con felicidad y sacrificio con compromiso.
Con el tiempo, entendió que el amor verdadero no desgasta ni exige renuncias constantes, sino que acompaña y suma.
“El amor no debería doler todos los días”, reflexionó. “Si duele siempre, no es amor… es costumbre”.
El aprendizaje que dejó el pasado
Sin entrar en detalles ni señalar a nadie, Mijares reconoció que su historia sentimental estuvo llena de aprendizajes. Hubo momentos luminosos y otros complejos, como en cualquier vida compartida.
Pero lejos de hablar con reproche, lo hizo desde la gratitud.
“No me arrepiento de nada”, afirmó. “Todo lo que viví me trajo hasta aquí”.
Este enfoque maduro fue uno de los aspectos más valorados por quienes escucharon sus palabras.
El amor propio como punto de partida
Uno de los puntos más poderosos de su confesión fue reconocer que el verdadero amor comenzó cuando aprendió a estar bien consigo mismo. Aceptar sus silencios, sus límites y su necesidad de calma fue clave para construir una relación sana.
“Si no te eliges a ti, terminas pidiendo que otro te complete”, dijo con claridad.
Esta reflexión conectó profundamente con seguidores de distintas edades.
La reacción del público
Las redes sociales se llenaron de mensajes de admiración. Muchos celebraron que Mijares hablara del amor desde la madurez, sin idealizaciones ni discursos vacíos.
“Esto sí es romántico”, escribieron algunos.
“Gracias por hablar con verdad”, comentaron otros.
La sorpresa no vino del escándalo, sino de la identificación.
El presente: serenidad y coherencia
Hoy, Manuel Mijares vive una etapa de mayor equilibrio. Continúa activo en la música, pero elige con cuidado sus proyectos y protege su vida personal con firmeza.
Su matrimonio no es una noticia para exhibir, sino una realidad para vivir.
“No necesito que mi vida sea interesante para otros”, afirmó. “Necesito que sea honesta para mí”.
Cuando confesar no es revelar un secreto
La admisión de su “verdadero amor” no destapó una historia oculta ni cambió su pasado. Hizo algo más valioso: ordenó su presente.
A los 67 años, Manuel Mijares no habló para generar titulares.
Habló para dejar una reflexión clara:
El amor verdadero no siempre llega con fuegos artificiales.
A veces llega en silencio,
cuando ya no buscas que te amen…
sino compartir la paz que aprendiste a construir.
Y en esa calma, lejos del ruido,
Manuel Mijares encontró —y admitió—
su forma más sincera de amar.
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