A los 48 años, Angélica Vale revela los nombres que más detesta

Durante años, Angélica Vale ha sido una de las artistas más queridas de México. Actriz, comediante, cantante y presentadora, su carisma y su humor conquistaron a generaciones enteras. Pero a sus 48 años, la protagonista de La Fea Más Bella sorprendió al país con una confesión que nadie vio venir: ha decidido nombrar a cinco personas que —según sus propias palabras— jamás podrá perdonar.

Su revelación, sincera y directa, sacudió al medio del espectáculo, porque detrás de su sonrisa y su buen humor se escondía una historia de decepciones, heridas y desengaños que la actriz había callado durante décadas.


“He callado mucho, pero ya no más”

Angélica Vale comenzó la entrevista con una frase que dejó a todos en silencio:

“He callado mucho por respeto, por miedo, por educación… pero ya no más. A esta edad, uno aprende que el silencio también duele.”

Durante años, la hija de Angélica María, “La Novia de México”, fue vista como una mujer amable, incapaz de generar conflicto. Pero esta vez decidió hablar con el corazón, dejando claro que incluso las personas más sonrientes pueden guardar profundas heridas.

“Siempre he sido la que perdona, la que comprende, la que busca paz. Pero el perdón no significa olvidar ni fingir que no me hicieron daño.”


1. “La amiga que me usó para brillar”

El primer nombre que Angélica mencionó pertenece a alguien del medio artístico con quien compartió escenarios y proyectos durante años.

“Era mi amiga, o eso creía. Le di oportunidades, le presenté gente, la ayudé a crecer. Cuando le empezó a ir bien, se olvidó de mí. Y peor aún: empezó a hablar mal de mí para caerle bien a otros.”

Angélica aseguró que esa traición la marcó profundamente. “Me dolió porque venía de alguien a quien consideraba parte de mi familia artística. Ahí entendí que en este medio, las amistades verdaderas se cuentan con los dedos de una mano.”


2. “Un productor que me humilló”

El segundo nombre pertenece a un productor de televisión con quien trabajó cuando era más joven.

“Tenía 20 años y muchas ilusiones. Un día me dijo que nunca sería protagonista, que mi físico no daba para eso. Me hizo sentir pequeña, insegura y fea.”

La actriz recordó que, en ese momento, lloró en silencio en su camerino. “Pensé en dejar la actuación. No sabía que años después, con ese mismo rostro y cuerpo, protagonizaría una de las telenovelas más exitosas de México.”

“A ese hombre no lo odio, pero jamás lo perdonaré. Porque me quitó la confianza en mí misma durante años.”


3. “El amor que me rompió el corazón”

El tercer nombre fue el más íntimo. Angélica habló de un hombre con quien tuvo una relación sentimental hace muchos años.

“Fue alguien a quien amé con el alma. Pero también alguien que me mintió y me hizo sentir que no era suficiente.”

Aunque no reveló su identidad, dejó claro que fue una relación marcada por la manipulación emocional. “Me prometía el cielo y me daba tormentas. Me enamoré de una ilusión, no de una persona real.”

Con lágrimas en los ojos, confesó:

“De todas las personas que me hicieron daño, él fue el que más me dolió perdonar. Y todavía hay días en que no sé si lo logré.”


4. “Un compañero que me traicionó por fama”

Angélica relató que, en una producción televisiva muy conocida, un compañero actor la traicionó públicamente.

“Compartíamos escenas todos los días. Yo lo defendí ante críticas y rumores, y luego él me traicionó. Inventó historias sobre mí para ganarse la atención de los medios.”

La actriz explicó que lo enfrentó en privado, pero nunca recibió disculpas. “Su respuesta fue reírse. Y eso fue lo que más dolió: que para él era un juego, y para mí, una puñalada.”

“En este medio hay personas que venden su alma por cinco minutos de fama. Y yo aprendí que no vale la pena competir con ellos.”


5. “La persona más difícil de perdonar: yo misma”

Después de nombrar a cuatro personas, Angélica guardó silencio. Los periodistas esperaban otro nombre, pero ella bajó la mirada y dijo algo que nadie esperaba:

“La quinta persona soy yo.”

Su voz tembló al continuar:

“Me odio un poco por haber permitido tanto. Por no poner límites, por quedarme en lugares donde ya no era feliz, por callar lo que sentía solo para no incomodar.”

Esa confesión dejó claro que, más allá de los demás, el mayor conflicto de Angélica Vale ha sido consigo misma. “He sido mi peor enemiga. Me exigí perfección, cuando lo único que necesitaba era ser auténtica.”


“La sonrisa no siempre significa felicidad”

Angélica Vale explicó que durante años se escudó en el humor para no mostrar sus heridas. “La comedia fue mi refugio. Hacía reír a la gente mientras por dentro me rompía.”

Reconoció que muchas veces sintió miedo de ser juzgada si mostraba su lado vulnerable. “En la televisión todo es brillo, maquillaje y sonrisas. Nadie quiere ver tus lágrimas. Pero la verdadera fortaleza está en admitir que también sufres.”


El aprendizaje después del dolor

Hoy, a sus 48 años, Angélica dice haber encontrado la paz que buscó durante tanto tiempo. “No guardo rencor. Simplemente aprendí a mantener lejos a quien no suma.”

Ha transformado su dolor en inspiración. “Ahora uso mi historia para decirle a otras mujeres que no están solas. Que no hay que fingir fortaleza para ser fuertes.”

“El perdón no es olvidar lo que te hicieron, es decidir que ya no te define.”


“Ya no tengo miedo de decir la verdad”

En la parte final de la entrevista, Angélica dejó un mensaje poderoso:

“La gente me conoce por mis personajes, por mis risas. Pero detrás de cada risa hay cicatrices. Hoy puedo decir que no me avergüenzo de ellas.”

También habló de su madre, Angélica María, y cómo fue su ejemplo de resiliencia. “Mi mamá me enseñó a sonreír incluso en los peores días. Pero también me enseñó que está bien llorar.”

“Si algo quiero dejar claro —dijo—, es que el odio envejece el alma. Y aunque no los perdone, ya no les guardo espacio en mi corazón.”


Epílogo: la fuerza de ser auténtica

A sus 48 años, Angélica Vale demuestra que la madurez no consiste en olvidar, sino en comprender. Que la verdadera libertad nace cuando uno se quita el peso de las apariencias.

Su confesión ha conmocionado al público, pero también ha inspirado a miles que ven en ella a una mujer valiente que decidió dejar de callar.

“He reído, he llorado, he caído… pero sigo aquí. Y eso ya es suficiente.”

Con esa frase, Angélica cerró la entrevista. Sin escándalo, sin máscara, sin miedo.
Solo ella: la mujer que aprendió que el amor propio también se construye con verdades.