“🔥¡ESCÁNDALO PÓSTUMO! A los 79 años, Jesús Mariñas rompe el silencio y revela los nombres de cinco personas a las que nunca perdonará — traiciones, rivalidades y secretos del periodismo rosa español que estremecen al público.”

A sus 79 años, el mítico periodista Jesús Mariñas, figura clave del periodismo del corazón en España, decidió hablar por última vez con la crudeza y el estilo directo que lo convirtieron en leyenda.
Con su característico tono entre ácido e irónico, el gallego que durante décadas sacudió los platós de televisión y las páginas de revistas como Diez Minutos y ¡Hola! reveló, sin rodeos, los nombres de cinco personas que, según sus propias palabras, “jamás tendrán su perdón.”

“He perdonado mucho en la vida, pero no todo. A veces el silencio es una forma de justicia… y otras, una forma de venganza.”

Sus declaraciones, grabadas antes de su fallecimiento, fueron publicadas recientemente por un amigo cercano, desatando una ola de reacciones en el mundo del espectáculo y la prensa española.


EL HOMBRE QUE INVENTÓ EL ESCÁNDALO

Jesús Mariñas no fue un periodista más; fue el cronista que cambió la manera de hacer prensa del corazón.
Su estilo punzante, su ironía y su forma directa de decir lo que otros callaban lo convirtieron en un referente, temido y admirado a partes iguales.

Pero su vida no fue solo fama y micrófonos. Detrás del personaje que enfrentó a aristócratas, políticos y estrellas, había un hombre herido, dolido por las traiciones y los juegos de poder de un mundo que él mismo ayudó a construir.

“A mí nadie me dio nada. Me lo gané todo a fuerza de enemigos.”


LOS CINCO NOMBRES DE SU LISTA NEGRA

1. “Una reina sin corona que me apuñaló por la espalda”

“Fue una de mis mayores decepciones. La defendí, la ayudé, la hice famosa. Pero cuando ya no le servía, me borró de su vida y me desprestigió públicamente.”

Sin dar su nombre completo, Mariñas habló de una reconocida presentadora española con la que mantuvo una estrecha amistad durante los años 90.
Según fuentes cercanas, se trataría de María Teresa Campos, con quien rompió relación tras una agria discusión televisiva.

“Aprendí que en la televisión, la lealtad dura lo que un punto de audiencia.”


2. “Un director de revista que vendió mi amistad”

“Él sabía mis secretos, mis miedos, mis errores. Y cuando le convino, los usó en mi contra. No hay traición más repugnante que la que viene de quien se sienta contigo a comer.”

Se refería, según quienes lo conocieron, a un antiguo director de una revista de farándula con quien Mariñas compartió portadas y confidencias durante años.

“En el mundo del corazón, el cuchillo siempre está debajo de la servilleta.”


3. “Una famosa cantante que fingió ser mi amiga”

“Conmigo reía, y con otros me insultaba. Me usó para limpiar su imagen, y cuando lo consiguió, me llamó ‘miserable’. De esas personas hay que protegerse con distancia y silencio.”

Aunque evitó decir nombres, muchos medios especulan que se refería a Rocío Jurado, con quien mantuvo una relación ambigua: entre admiración profesional y desencuentros públicos.

“Yo la admiré, sí. Pero no se puede amar a quien te desprecia entre bastidores.”


4. “Un compañero de plató que convirtió la envidia en odio”

“Nunca soportó que yo dijera lo que pensaba. Intentó hundirme, habló a mis espaldas, me imitó y hasta me parodió. Pero jamás tuvo mi talento, ni mi valentía.”

Mariñas hizo alusión a un periodista de televisión con el que compartió pantalla en los años 2000.
Aunque evitó decir su nombre, las redes no tardaron en especular con figuras como Carlos Ferrando o Alessandro Lequio, con quienes tuvo enfrentamientos memorables en directo.

“Yo no compito con mediocres. Que ladren los que no saben brillar.”


5. “El amor que me traicionó por dinero”

“No todo el dolor viene del trabajo. También del corazón. Hubo una persona que me prometió amor eterno, y cuando la enfermedad tocó a mi puerta, me dio la espalda.”

Esta fue la confesión más íntima y desgarradora del periodista.

“No daré su nombre. Pero me quitó la fe en las promesas. No perdono el abandono cuando más se necesita compañía.”

Fuentes cercanas aseguran que Mariñas vivió una ruptura dolorosa con una pareja que lo acompañó en su juventud, mucho antes de casarse con Elio Valderrama, su gran amor y compañero hasta sus últimos días.


ENTRE EL ORGULLO Y EL ARREPENTIMIENTO

A pesar del tono implacable de sus confesiones, Jesús Mariñas no habló desde el rencor, sino desde la lucidez del tiempo.

“He tenido enemigos, sí, pero también amigos leales. No soy santo, ni mártir. Simplemente digo lo que muchos callan.”

Reconoció que, en ocasiones, su afán por la noticia le costó relaciones y reputaciones.

“Fui cruel a veces, lo sé. Pero en este oficio, si no eres duro, te devoran.”

También admitió que su mayor error fue no saber perdonar a tiempo.

“Perdonar libera, dicen. Pero a mí el perdón me sonaba a rendición.”


SU RELACIÓN CON LOS MEDIOS Y LA FAMA

Mariñas habló sin tapujos sobre su amor-odio con la televisión.

“La tele fue mi amante y mi verdugo. Me dio todo, pero también me quitó la calma. No hay fama que compense la soledad del camerino.”

Recordó los años dorados del periodismo rosa, cuando su voz y su pluma podían elevar o hundir carreras.

“Yo no mentía. Solo contaba verdades que otros no se atrevían a decir. Y eso tiene un precio: el de ser el villano de todos.”


LAS REACCIONES: AMIGOS, ENEMIGOS Y LEYENDAS

Tras la publicación de sus declaraciones, figuras del espectáculo español reaccionaron con sorpresa y respeto.
Terelu Campos, hija de María Teresa, declaró:

“Jesús fue duro, pero también brillante. Tenía un genio único. Estas confesiones son puro Mariñas: sinceras, polémicas y humanas.”

Por su parte, Boris Izaguirre comentó:

“Jesús fue un periodista que no necesitaba guion. Decía lo que sentía. Su voz nos incomodaba, pero también nos hacía pensar.”

Las redes sociales se llenaron de mensajes de nostalgia y polémica. Algunos lo calificaron de “valiente hasta el final”, otros lo tacharon de “rencoroso profesional”.


SU ÚLTIMO MENSAJE

En el cierre de la entrevista, Jesús Mariñas dejó una reflexión que resume su vida y su legado:

“No me arrepiento de nada. Ni de lo que dije, ni de lo que callé. Porque mi verdad, aunque moleste, fue siempre mía.”

Y agregó con una sonrisa:

“El perdón está sobrevalorado. A veces es más honesto reconocer que hay heridas que nunca se cierran.”


CONCLUSIÓN: EL HOMBRE DETRÁS DEL MITO

Jesús Mariñas fue más que un periodista: fue un espejo incómodo de la sociedad del espectáculo.
Con su lengua afilada y su inteligencia sin filtros, marcó una época donde decir la verdad era un acto de rebeldía.

A los 79 años, el hombre que hizo de la polémica un arte nos deja una última lección:

“El perdón no siempre es sinónimo de paz. A veces, el verdadero descanso está en aceptar quién te falló y seguir brillando sin ellos.”

Así, el rey del chisme se despide con lo que siempre fue su mejor arma: la verdad, dicha sin miedo y con el estilo inconfundible de Jesús Mariñas.