Mariela Montez rompe el silencio y revela sus cinco traiciones

A sus 60 años, la periodista Mariela Montez —durante décadas una de las voces más poderosas y controvertidas de la televisión española— ha decidido hacer lo impensable: hablar. No sobre política, ni sobre celebridades, ni sobre los escándalos ajenos que tantas veces analizó con ironía en pantalla. Esta vez, habló de sí misma.

Y lo que dijo sacudió al país.

En una entrevista exclusiva emitida por un canal digital, Montez —luciendo un vestido negro, sin joyas y con el cabello recogido— comenzó con una frase que se ha vuelto viral:

“He pasado la vida entrevistando a los demás. Hoy me entrevisto a mí misma. Y hay cinco personas que me enseñaron lo que significa odiar.”

La periodista, conocida por su carácter indomable y su mirada directa, mantuvo un tono sereno, pero cada palabra era un golpe. Durante una hora, narró con precisión quirúrgica las traiciones, desilusiones y batallas que marcaron su vida profesional y personal.


1. “El maestro que me enseñó a mentir”

“El primero fue mi mentor”, comenzó. “El hombre que me abrió las puertas de la televisión cuando tenía 22 años… y me cerró el alma cuando comprendí que su ayuda tenía precio.”

Mariela explicó cómo aquel director, considerado una figura legendaria, le exigía obediencia total a cambio de oportunidades. “Me moldeó para ser perfecta frente a la cámara, pero me rompió detrás de ella. Me enseñó que el poder seduce, pero también esclaviza.”

Su voz no tembló. Solo añadió:

“No lo odio por lo que me hizo. Lo odio porque me convirtió en su reflejo.”


2. “La amiga que me apuñaló con un micrófono”

El segundo nombre pertenecía a alguien mucho más cercano. Una colega, una amiga.

“Compartíamos camerino, secretos y copas de vino después del noticiero. Juramos que nada nos separaría. Hasta que una mañana me traicionó en directo.”

Mariela relató cómo aquella compañera filtró información falsa sobre ella para ganar un ascenso. “Me usó para construir su carrera. Yo le di confianza, y ella me dio titulares.”

Durante años, evitó mencionarla. Pero al recordar el episodio, Montez suspiró:

“En televisión, el brillo de los focos no siempre ilumina. A veces, quema.”


3. “El amor que me borró la voz”

El tercer nombre fue el más íntimo.

“Era el hombre al que amé más que a mí misma. Y el que me enseñó a dudar de mi valor.”

Durante casi una década, Mariela vivió una relación con un empresario influyente del medio. “Creí que éramos un equipo, hasta que me di cuenta de que él solo quería a la periodista, no a la mujer.”

Relató cómo fue manipulada, aislada de sus amigos y obligada a renunciar a proyectos para no “opacarlo”.
“Me decía que la gente me aplaudía porque yo era su sombra. Y lo peor es que empecé a creerlo.”

Su mirada se endureció cuando añadió:

“El amor puede ser otra forma de esclavitud. La diferencia es que uno mismo pone las cadenas.”


4. “El traidor con mi apellido”

El cuarto nombre fue un golpe emocional. “Hay heridas que no sangran en público”, dijo. “Pero duelen más que cualquier crítica.”

Habló de su hermano menor, quien durante años fue su mano derecha en los negocios.
“Confié en él más que en nadie. Le di poder sobre mis cuentas, mis contratos, mis propiedades… y él lo usó todo para hundirme cuando más vulnerable estaba.”

Mariela aseguró que descubrió el fraude en plena crisis personal, tras la muerte de su madre. “No tuve fuerzas para denunciarlo. No quería ver mi apellido en los tribunales.”

Entre lágrimas contenidas, murmuró:

“Perdonar a un extraño es fácil. Perdonar a tu sangre… es otra historia.”


5. “Yo misma”

Y entonces, tras un silencio largo, bajó la mirada y dijo:

“La quinta persona que más daño me hizo… fui yo.”

El estudio entero guardó silencio. Mariela respiró hondo.

“Pasé años obsesionada con tener razón, con demostrar que era la mejor. Gané debates, perdí amistades. Fui cruel, irónica, arrogante. Me convertí en una versión de mí que detestaba, pero que el público amaba. Y cuando apagan las cámaras, te das cuenta de que no sabes quién eres.”

Sus palabras fueron seguidas por un aplauso espontáneo. Pero ella no sonrió.
“Yo también me traicioné. Cada vez que fingí que no dolía. Cada vez que callé para mantener el personaje.”


El impacto: una nación en shock

En cuestión de horas, la entrevista se convirtió en el video más visto del año. El hashtag #MarielaMontezHabla se volvió tendencia en España y Latinoamérica.
Los noticieros analizaron sus declaraciones palabra por palabra. Algunos la calificaron de valiente; otros, de calculadora.

Una editorial anunció que publicará su autobiografía, titulada “Cinco nombres y un espejo roto”, donde promete revelar más detalles sobre su vida privada y los secretos de la televisión española de los años noventa.

Mientras tanto, sus antiguos colegas guardan silencio. Nadie se atreve a desmentirla. Nadie la defiende. Nadie la ataca.
La mujer que durante años entrevistó a presidentes, artistas y delincuentes ahora se ha convertido en el personaje más buscado.


Epílogo: la paz después del ruido

Dos días después de la entrevista, Mariela Montez publicó una carta abierta en sus redes:

“No busco venganza. Busco descanso. No quiero limpiar mi imagen. Quiero dormir tranquila.”

Desde entonces, se la ha visto caminando sola por las calles de Sevilla, sin guardaespaldas, sin maquillaje, sin prisa. Dicen que sonríe más. Que por fin habla bajito.

En su última aparición pública, durante una charla universitaria, dejó a los estudiantes con una frase que resume toda su historia:

“El poder sin verdad es solo ruido. Y yo ya me cansé del ruido.”

Hoy, a los 60 años, Mariela Montez no es solo una periodista: es un espejo.
Y en su reflejo, España se mira… y tiembla.