A los 74 años, María Sorté revela los nombres que más desprecia

Durante más de cinco décadas, María Sorté ha sido una de las actrices más queridas de México. Su elegancia, su talento y su calidez la convirtieron en una figura intocable del espectáculo nacional. Pero a sus 74 años, la estrella sorprendió al revelar algo que nadie imaginaba: hay cinco personas a las que, según sus propias palabras, jamás podrá perdonar… y que aún le provocan un profundo rechazo.

Sus declaraciones, directas y sin rodeos, han estremecido al público. Porque detrás de su sonrisa eterna, hay heridas que el tiempo no logró borrar.


La dama de la televisión mexicana

María Sorté ha protagonizado telenovelas legendarias como Mi destino eres tú, El privilegio de amar y Amor real. Su voz también ha brillado en la música ranchera, y su presencia en la cultura popular mexicana es innegable.

Sin embargo, pocas veces había hablado con tanta honestidad como lo hizo en su más reciente entrevista. Acompañada por un tono tranquilo pero firme, la actriz confesó que llegó a un punto de su vida en el que “no necesita fingir ni callar más”.

“A esta edad ya no me importa quedar bien con nadie.
Hay personas que me dañaron tanto que no puedo fingir cariño.”


“El perdón no siempre es obligatorio”

María comenzó aclarando que no vive llena de odio, pero sí con memoria. “No soy rencorosa, pero tampoco hipócrita”, dijo entre risas. “El tiempo enseña a soltar, pero también a recordar quién te hirió cuando más lo necesitabas.”

Según sus propias palabras, los nombres que decidió mencionar “representan momentos difíciles de su vida”, no necesariamente enemigos, pero sí personas que la decepcionaron profundamente.

“No voy a decirlo con coraje, sino con verdad.
Estas cinco personas marcaron mi historia, pero no de la manera más bonita.”


1. “La amiga que me traicionó”

El primer nombre que mencionó fue el de una colega de la televisión con quien compartió elenco en los años 90. Aunque no la nombró directamente, las pistas fueron suficientes para que los fanáticos comenzaran a especular.

“Era mi amiga. Compartíamos camerino, risas, secretos… hasta que un día me traicionó por un papel protagónico. Me dolió más su ambición que su mentira.”

María confesó que aquella experiencia le enseñó a no confiar tan fácilmente. “Desde entonces aprendí que en este medio hay más sonrisas falsas que sinceras.”


2. “Un productor que me humilló”

Su segundo nombre pertenece a alguien del mundo de la producción televisiva.

“Me dijo que ya estaba vieja para protagonizar, que debía resignarme a ser madre o abuela en las historias. Tenía 45 años, y esas palabras me destruyeron.”

María Sorté relató que lloró en silencio esa noche, sintiendo que su carrera se desmoronaba. “Me juré que nunca permitiría que un hombre definiera mi valor. Y cumplí.”

Años después, se reencontró con ese productor en un evento y, según contó, “solo lo saludé con una sonrisa fría. No merecía más.”


3. “El amor que me rompió el alma”

La tercera persona de su lista fue alguien con quien compartió una relación sentimental. Aunque no dio su nombre, admitió que se trataba de “un hombre famoso, del medio artístico”, con quien vivió una historia intensa y dolorosa.

“Lo amé profundamente. Pero me engañó. No con una, sino con varias. Y lo peor fue que lo negó incluso cuando lo descubrí.”

María confesó que esa experiencia la marcó de por vida. “Por él aprendí a no creer en promesas. Me dolió tanto que durante años juré no volver a enamorarme.”


4. “Una figura política que me decepcionó”

La actriz también habló de alguien que conoció cuando incursionó brevemente en el mundo de la política.

“Creí que podía ayudarme a impulsar causas nobles, pero solo buscaba usar mi nombre para beneficio personal. Me sentí manipulada.”

Aunque no reveló identidad, fue clara al decir que “hay personas que en público se venden como héroes, pero en privado destruyen lo que tocan”.

Su tono fue firme: “Esa persona me enseñó que el poder sin ética es la peor forma de corrupción.”


5. “La persona que más me dolió nombrar”

El quinto nombre fue el más inesperado. María Sorté se quedó en silencio unos segundos antes de hablar. Con la voz entrecortada, dijo:

“La quinta persona… soy yo.”

El público quedó atónito. La actriz explicó:

“Me odio un poco por haber permitido tantas cosas. Por quedarme callada cuando debía hablar, por confiar en quienes no lo merecían. Me dolió más fallarme a mí que todo lo que me hicieron.”

Sus palabras llenaron la sala de un silencio absoluto. En ese momento, María no hablaba como estrella, sino como mujer.

“Perdoné a muchos, pero aún trabajo en perdonarme a mí misma.”


“He llorado mucho, pero también he aprendido”

María Sorté aseguró que su confesión no busca generar polémica, sino cerrar etapas. “No guardo odio. Solo quiero que la gente entienda que detrás de cada sonrisa hay una historia.”

Contó que, durante años, ocultó su tristeza para no parecer débil ante el público. “A veces me maquillaba las lágrimas. El show debía continuar, aunque por dentro me rompiera.”

Pero con el paso del tiempo, aprendió que la vulnerabilidad también es una forma de fortaleza. “Hoy no tengo miedo de decir que sufrí, porque eso también me hizo la mujer que soy.”


La enseñanza de una vida entera

En su reflexión final, María Sorté dejó un mensaje poderoso:

“No todos los que te abrazan te quieren. No todos los que te halagan te respetan. Pero cada decepción te enseña a amarte más.”

Aseguró que, a sus 74 años, se siente más libre que nunca. “Ya no tengo que fingir ni callar. Digo lo que pienso y vivo en paz.”

Sus palabras fueron recibidas con admiración y cariño por miles de fans que la consideran una voz de sabiduría y dignidad en una industria que suele devorar a sus artistas.


Epílogo: la fortaleza de una mujer real

María Sorté no solo habló de dolor, sino de resiliencia.

“El perdón es una elección, no una obligación. Y yo elegí perdonarme antes que fingir amar a quien no lo merece.”

Hoy, su historia sirve de inspiración. Porque si algo dejó claro, es que incluso las mujeres más fuertes han tenido que aprender a reconstruirse.

A los 74 años, María Sorté no solo nombró a las personas que más odia… también se atrevió a nombrarse a sí misma como quien más necesitaba amor.
Y esa, quizás, fue su confesión más poderosa.