A los 52 años, Susana González revela los nombres que no perdona

Durante más de tres décadas, Susana González ha sido una de las actrices más queridas y admiradas de la televisión mexicana. Su belleza, su talento y su elegancia la convirtieron en un ícono de las telenovelas. Pero detrás del glamour, los reflectores y las cámaras, existe una historia que pocos conocen.

A sus 52 años, la actriz decidió hablar sin miedo y revelar algo que tenía guardado desde hace mucho: los nombres de cinco personas a las que, según sus propias palabras, jamás podrá perdonar.

Su confesión, hecha en una entrevista íntima y cargada de emociones, ha dejado al público en shock. Porque por primera vez, la actriz muestra su lado más humano… y también el más dolido.


“He aprendido a perdonar muchas cosas, pero no todo”

Con una voz pausada y mirada firme, Susana comenzó diciendo:

“He aprendido a perdonar muchas cosas en mi vida, pero hay heridas que no se cierran. Hay personas que, por más que lo intente, no puedo perdonar.”

La actriz aseguró que no se trata de rencor, sino de memoria. “Perdonar no significa olvidar. Y hay cosas que marcaron mi vida para siempre.”

A lo largo de la entrevista, Susana fue revelando, una por una, las historias detrás de esas cinco personas que la hirieron en lo personal y en lo profesional.


1. “La amiga que me traicionó por envidia”

El primer nombre de su lista pertenece a una mujer del medio artístico, alguien a quien consideró una de sus mejores amigas.

“Compartíamos camerino, secretos, sueños… hasta que un día me apuñaló por la espalda.”

Susana relató que esta persona habría filtrado información privada a la prensa para ganarse notoriedad. “Cuando vi mi vida en los titulares, entendí que la envidia puede más que la amistad.”

Sin dar nombres, dejó claro que el golpe la marcó profundamente. “Desde entonces aprendí que en este medio no todos los abrazos son sinceros.”


2. “El productor que me humilló”

El segundo nombre fue aún más impactante. La actriz confesó que un reconocido productor la trató con desprecio durante una de las etapas más importantes de su carrera.

“Me dijo que ya no servía para protagonizar, que debía aceptar papeles de madre o de villana, porque ya había pasado ‘mi momento’.”

Susana recordó que esas palabras la derrumbaron. “Salí de su oficina llorando. Me hizo dudar de mi talento, de mi valor.”
Con el tiempo, demostró lo contrario: regresó con papeles que la consagraron nuevamente.

“Nunca lo perdoné. No porque me haya ofendido, sino porque intentó destruir mis sueños.”


3. “El amor que me mintió”

El tercer nombre pertenece a un hombre con el que tuvo una relación sentimental muy mediática.

“Me juró amor eterno… mientras tenía otra vida a mis espaldas.”

Susana confesó que se enteró de la infidelidad por terceros y que, aunque trató de mantener la calma, fue uno de los golpes más dolorosos de su vida.

“No me dolió perderlo. Me dolió haber creído en alguien que no existía.”

Reconoció que aquella traición la hizo más fuerte, pero también más desconfiada. “Después de eso, me costó volver a abrir mi corazón.”


4. “Una compañera que me envidió hasta destruirme”

La cuarta historia está ligada al mundo de las telenovelas. Susana contó que durante una grabación, una actriz más joven comenzó a sabotearla deliberadamente.

“Me quitaba escenas, manipulaba al director, inventaba rumores sobre mí. Todo para hacerme quedar mal.”

Durante meses, soportó en silencio por miedo a afectar la producción. “Pero llegó un momento en que exploté. Me di cuenta de que el respeto no se ruega, se impone.”

Aunque el conflicto se resolvió, la herida permaneció. “No la odio, pero no la quiero cerca. Hay gente que te sonríe mientras desea verte caer.”


5. “La persona más difícil de perdonar: yo misma”

Cuando todos esperaban otro nombre, Susana se detuvo. Guardó silencio por unos segundos y, con voz entrecortada, dijo:

“La quinta persona soy yo.”

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

“Me cuesta perdonarme por haber permitido tantas cosas. Por quedarme callada cuando debía hablar. Por confiar en quien no lo merecía.”

Susana confesó que, durante años, priorizó a los demás sobre su bienestar. “Me dediqué a complacer, a ser perfecta, a mantener una imagen. Pero por dentro estaba rota.”


“He llorado más de lo que la gente imagina”

La actriz, conocida por su carácter fuerte, admitió que detrás de su fortaleza hay una historia de dolor.

“He llorado sola muchas veces. La gente ve la alfombra roja, pero no las noches de insomnio, las decepciones ni las lágrimas que no se ven.”

Aun así, asegura que esas experiencias la transformaron. “No me arrepiento de lo que viví. Todo lo que dolió me hizo crecer. Pero eso no significa que lo olvide.”


“El perdón no es para todos”

Susana González explicó que, con los años, entendió que no todas las personas merecen perdón.

“Hay quienes confunden el perdón con debilidad. Yo perdono cuando hay arrepentimiento, no cuando hay orgullo.”

En su reflexión, agregó que no guarda odio, pero sí distancia. “Perdonar no siempre significa volver. A veces el perdón es cerrar la puerta y seguir tu camino.”


Un mensaje para quienes la lastimaron

Al final de la entrevista, la actriz envió un mensaje poderoso:

“A los que me traicionaron, gracias. Me enseñaron a no depender de nadie para ser feliz.”

También dedicó palabras a las mujeres que han pasado por situaciones similares. “No se queden calladas. La gente puede romperte, pero tú decides si quedarte en pedazos o reconstruirte.”

Su honestidad provocó una ola de apoyo en redes sociales. Miles de fans aplaudieron su valentía, destacando que “Susana no solo actúa con el alma, también vive con el corazón.”


“Hoy soy libre”

Al concluir, Susana confesó que, a pesar del dolor, hoy se siente en paz.

“Ya no busco agradar. Ya no quiero que todos me amen.
Solo quiero rodearme de quienes me quieren de verdad.”

Con una sonrisa serena, dijo que no vive en el pasado, pero tampoco lo niega. “Cada traición fue una lección.
Y cada lágrima, una semilla que hoy florece en mi fortaleza.”


Epílogo: una mujer que se reinventó

A los 52 años, Susana González no solo es una actriz admirada, sino un ejemplo de resiliencia.
Su historia demuestra que incluso los corazones más heridos pueden volver a latir con fuerza.

“No perdoné a todos —concluyó—, pero sí me perdoné a mí.
Y eso me devolvió la vida.”

Así, con elegancia, honestidad y valentía, Susana cerró uno de los capítulos más duros de su historia… para abrir el más poderoso: el de su libertad personal.